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Friday, March 29, 2013

Francia en camisas de once varas


Francia sabía que se estaba metiendo en un avispero cuando inició la intervención en Malí. También lo sabían la UE y Estados Unidos. Eso no les detuvo y, junto con varios países africanos, consiguieron expulsar a los islamistas de las principales ciudades del país. François Hollande, el presidente galo, incluso se dejó caer por allí para hacerse la foto de la victoria.

Pero esa foto está tan vacía de significado como la de George W. Bush a bordo del portaviones frente a las costas de Iraq. Ni entonces la misión se había terminado ni lo ha hecho ahora. Aunque siendo sinceros, la diferencia es que los franceses son conscientes de ello. Y lo temen.

Ganar batallas es fácil. Sacar provecho de las victorias es lo complicado. No hay más que preguntar a los americanos por su experiencia en Iraq para hacerse una idea. Esto es lo que Francia quiere evitar, otro Vietnam. Porque ellos también tienen su Vietnam en los libros de historia.

Incluso en la fase de invasión, que es más sencilla, Francia tuvo que estirar sus posibilidades al límite. De hecho, ni con eso bastó. Sin la ayuda -aunque sólo fuera para tareas auxiliares- de Estados Unidos y la UE, no habría podido hacerlo. Ahora que necesita mantener el terreno ganado, Francia está comprobando que es mucho más complicado.

La amplitud del terreno a patrullar es inmensa y difícil de controlar, como demostró el ataque a la refinería en territorio argelino. Además estamos hablando de islamistas bien armados, bien organizados, veteranos de la guerra en Libia que lucharon por el bando de Gadafi y con amigos poderosos.

Convoy militar francés/Reuters
Ni siquiera se puede decir que la lucha esté del todo acabada. Aunque las ciudades carecen de presencia islamista, éstos se han echado al monte. Las recientes muertes de soldados franceses y africanos en escaramuzas demuestran que Francia carece del control de la situación. E incluso una fuerza debilitada como al-Qaeda es capaz de plantar cara en una guerra de guerrillas.

Por eso Francia quiere salir de ahí. Y cuanto antes mejor. El gobierno de Hollande está presionando a la ONU para crear una fuerza multinacional de acción rápida. Quieren 10.000 soldados, con armamento pesado y se ofrecen a liderar el contingente. Pero bajo bandera azul de la ONU y con tropas de otros países sobre todo.

Pero el mundo desarrollado ya ha advertido de que sólo aportará dinero y material. Canadá ha negado categóricamente que vaya a tener un rol de combate. Estados Unidos estudia ofrecer drones -aviones no tripulados. Y los países de la UE podrían colaborar con aviones de transporte, como hasta ahora. Eso deja para las tropas africanas y en menor medida asiáticas el trabajo duro sobre el terreno. Una imagen que resulta bastante familiar.

Thursday, March 21, 2013

Siria y el juego de la diplomacia


Siria se ha convertido en un juguete roto del que nadie se quiere hacer cargo. Lo cierto es que la situación se ha complicado. Lo que antes era blanco o negro ahora no está tan definido y la balcanización del conflicto ha derivado en multitud de grupos con objetivos demasiado dispares.

Hoy en día en Siria ya no hay una oposición homogénea. Hay grupos que buscan derrocar a Assad. Los kurdos quieren ir a lo suyo mientras el resto se mata entre sí. Y otros buscan una yihad, y el régimen laico y socialista -en teoría- de Assad es tan buen objetivo militar como cualquier otro.

Por eso los pasos se dan cada vez más despacio y de forma más tímida. Por ejemplo, la defensa a ultranza de Assad por parte de Rusia se ha transformado en una búsqueda de una retirada dorada para el dictador y su familia en algún tercer país.

Photo: Facebook
Por su parte muchos países árabes se encuentran entre la espada y la pared. Por un lado les atrae la idea de expulsar al amigo de Irán del vecindario. Por otro, les aterra que se cree un efecto dominó que acabe con sus propios regímenes. 

En idéntica situación está Israel, a quien Assad le irrita pero teme quién le pueda suceder. Ya le ha pasado en Egipto, donde tenían a Mubarak, un dirigente dócil. Las cosas no son tan sencillas ahora con Morsi, al menos de cara a la galería.

El último en arriesgarse ha sido Estados Unidos, anunciando que proporcionará ayuda directa a la oposición siria. Eso sí, nada de armas o entrenamiento. Sólo comida y medicinas para evitar desgracias futuras.

Los fiascos de los talibanes y la oposición libia están aún frescos. Ambos grupos se volvieron contra los americanos -los primeros en Afganistán, los segundos en Mali y con el ataque a la embajada en Banghazi- y ahora son la prioridad de sus problemas. Sin embargo, esto no ha evitado que los rebeldes sirios se mofen de la ayuda ofrecida por Washington como demuestra un vídeo colgado en Facebook.


Francia y Reino Unido, no obstante, parece que están deseando entrar en el conflicto. Ambos países se han mostrado a favor de armar a los rebeldes. Incluso aunque ello suponga ir contra la Unión Europea.

Tampoco es que la oposición siria esté teniendo problemas para armarse. Es bien conocido el ingenio que los rebeldes han demostrado -incluyendo la creación de un tanque dirigido con el gamepad de una Play Station. Y hace poco aparecían en internet vídeos de armamento tierra-aire que parece ser de origen chino en Siria. Cómo han llegado hasta las manos de la oposición es un misterio.


Sin embargo varios estados del Golfo, incluyendo Qatar y Arabia Saudí, siguen estando en cabeza de la ayuda a los rebeldes. Algo que podría resultar contraproducente para Estados Unidos. Esas armas podrían acabar más fácilmente en manos de grupos cercanos a al-Qaeda (como al-Nusra) al escapar del control de la distribución de los americanos. Y de nuevo tendría otro problema más, sólo que mucho más cerca de aliados estratégicos como Israel o Turquía.

Wednesday, March 13, 2013

Desperdiciando dólares

Publicado originalmente en Iniciativa Abierta

Más del 12% del dinero invertido en reconstruir Iraq se ha perdido. Ésa es la conclusión del último estudio sobre la evolución de la reconstrucción de Iraq llevado a cabo por Estados Unidos. Y podría ser peor.

Si hay algo que les duele a los estadounidenses es pagar impuestos. De ahí que el uso del famoso “taxpayer’s money” -o el dinero de los contribuyentes- sea uno de los temas principales en la política estadounidense. Y la cantidad malgastada esta vez es considerable: ocho mil millones de dólares.

Una estimación moderada, por otra parte. Stuart Bowen, inspector general para la reconstrucción de Iraq, comentó a la revista Wired que la cantidad podría ser mayor ya que ellos sólo pudieron auditar el gasto superficialmente. El estudio no incluye el gasto militar (más de 800 mil millones de dólares) sino sólo la partida de 60 mil millones destinada a reconstrucción.

Photo: US Army
A eso habría que sumar el dinero malgastado en Afganistán. El año pasado una investigación de la BBC descubrió que “una porción significativa” de los 400 millones de dólares invertidos en 2011 iban a perderse.

Lo que no se les puede negar es creatividad a la hora de malgastar dinero. Algunas veces ha sido por proyectos inacabados. Otras veces por pagar a subcontratas que luego no cumplen. Hay incluso un caso de una escuela que pidió 10.000 dólares para reformas y acabó recibiendo 70.000 sin saberse bien por qué.

Probablemente el caso más curioso es el del programa de los “Hijos de Iraq”, visto como un gasto para evitar gastar más e ideado por el ahora vilipendiado Petraeus para pacificar Iraq. Consistía en pagar a insurgentes iraquíes para que dejaran de luchar contra Estados Unidos. En el año de duración del proyecto, entre 2007 y 2008, gastó un total de 370 millones de dólares. Se supone que funcionó tan bien que lo exportaron a Afganistán también. A día de hoy, sin embargo, los resultados son como mucho, dudosos.

Es imposible no pensar en qué otros usos se le podría haber dado a ese dinero. Ocho mil millones son muchos millones, a fin de cuentas. Podrían haber pagado por cinco misiones más del transbordador espacial. O por casi un año del presupuesto de la agencia medioambiental estadounidense. En cambio, lo único que hacen es acumular polvo en alguna base en medio del desierto.

Tuesday, February 05, 2013

Asia y África eclipsan a Occidente en las misiones de paz


Cómo EEUU, Reino Unido y Francia emplean la mayoría de sus soldados en guerras particulares

Tras varias semanas de guerra en Mali, Naciones Unidas ha decidido discutir la posibilidad de enviar un contingente de cascos azules al país africano. Francia, que hasta ahora ha liderado la ofensiva, se ha mostrado dispuesta a participar activamente en una hipotética fuerza multinacional cuya misión sería mantener la paz.

No siempre es así. Según el último informe de la ONU sobre misiones internacionales, ninguno de los países del G8 figura entre los mayores contribuyentes de personal. Sí que son, sin embargo, los que aportan la mayor cantidad de dinero a las misiones de paz, dado que varios de ellos deben añadir un extra por estar en el Consejo de Seguridad. Pero son soldados de otros países, principalmente africanos y asiáticos, los que se juegan la piel sobre el terreno.

Hay que remontarse hasta el puesto 11 para encontrar la primera economía fuerte (Brasil), que contribuye con casi 2.200 soldados, y hasta el 15 para encontrar al primer integrante del Consejo de Seguridad (China, 1.869 soldados). De entre los integrantes del G8, Italia aparece por el puesto 20 (1.127 soldados), Francia en el 26 (968), Reino Unido en el 45 (283) y Estados Unidos en el 57 (128). España aporta un total de 723 soldados, colocándola en el puesto 31.

Una de las razones principales de que no haya más tropas occidentales como cascos azules es que Naciones Unidas siempre trata de aplicar soluciones locales a problemas locales. Así, por ejemplo, la mayor parte de cascos azules en Somalia son africanos, mientras que en las misiones que desarrolló en los 90 y 2000 en los Balcanes, el grueso eran tropas europeas.

Photo: AP
No obstante Pakistán y Bangladesh, los mayores contribuyentes neto de personal armado, están presentes lejos de su área de influencia, en África -Costa de Marfil, Liberia, Darfur (Sudán) y Congo-, pese a tener un grave problema cerca de casa con el vecino Afganistán. Nepal, otro de los principales aportadores de cascos azules, tiene casi una cuarta parte de sus efectivos desplegados en Líbano, país con el que no comparte lazos culturales, religiosos, históricos o siquiera adaptación climática.

Por su parte, los países europeos parecen tener predilección por Oriente Medio. Un 98% de las tropas italianas en la ONU, 97% de las españolas, 91% de las francesas y 77% de las alemanas están en la misión UNIFIL en Líbano. El 97% de los soldados británicos están desplegados en Chipre. Por su parte, Estados Unidos tiene el 67% de sus efectivos en Haití.

Estas figuras contrastan con el número de tropas que todos esos países mantienen desplegadas en Afganistán. Incluso tras mandar a casa a 33.000 soldados en 2011, Estados Unidos tiene aun 68.000 tropas en suelo afgano, dos tercios del total de cascos azules desplegados por la ONU en todo el mundo.

Por su parte, Francia tiene desplegados unos 2.500 soldados en Mali actualmente. Junto con los algo más de 500 que tiene en Afganistán, hacen un total de tres veces el número que destina a misiones de paz. Tanto Mali como Afganistán se consideran escenarios de la lucha global contra al-Qaeda y sus afiliados.

De hecho, los países con mayores contingentes en la llamada lucha contra el terror (Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Italia, Francia y España) tienen en total unos 90.000 soldados luchando desde Afganistán a Mali, pasando por Somalia -sin contar algunos que no aparecen en los libros, como los pilotos de los drones estadounidenses. Ninguna de esas operaciones está respaldada por Naciones Unidas, sino por la OTAN.

El total de cascos azules de la ONU es una cifra similar, de 94.090. Sin embargo, entre los seis países mencionados anteriormente, sólo suman 3.400 soldados -menos de un 3,5%. Aportan, no obstante, un 59% de los fondos destinados a misiones de paz, sin los que ninguna de estas operaciones sería posible. Una fórmula -las potencias pagan la factura, otros luchan por ellos- que recuerda a ciertos aspectos de la teoría de la dependencia y al colonialismo.

En el supuesto de que finalmente salga adelante una misión para Mali, y si Francia finalmente ocupa un lugar destacado, sería un cambio considerable de la política de los grandes países. Francia se convertiría en el único país que, actualmente, formara parte del G8, el Consejo de Seguridad de la ONU y aportara un número significativo de tropas a la ONU. 

Sunday, January 27, 2013

Free James Foley


Cuando oyes que algún compañero en una zona de conflicto ha sufrido un percance siempre te entra una sensación extraña. Es ése “podría haber sido yo”. En mi caso, estando en proceso de retirada del periodismo, es una sensación de alivio pensar que no voy a tener que enfrentarme a esos problemas. Ni yo ni mis seres queridos, que a fin de cuentas son quienes más sufren en estas ocasiones.

Pero eso no quita que se te siga poniendo un nudo en el estómago. El último en esa lista es James Foley, secuestrado en Siria desde hace casi tres meses. No es la primera vez que le pasa. En Libia, las tropas de Gadafi le mantuvieron retenido junto con otros dos periodistas occidentales durante seis semanas.

Photo: Nicole Tung
Foley pilla más cercano porque aunque mi relación con él se reduce a mensajes vía Facebook, es un periodista al que admiro. No sólo por su trabajo, sino por su calidad moral. El pasado verano, James coordinó junto con Manu Brabo una campaña para donar una ambulancia a los necesitados hospitales de Aleppo. Antes ya había colaborado en otra campaña para recoger fondos destinados a los hijos del fotógrafo Anton Hammerl, que murió cuando Foley, Bravo y Gillis fueron capturados en Libia.

James fue secuestrado el día de acción de gracias cerca de Idlib. Poco más se sabe. Ni quién lo hizo, ni dónde puede estar, ni las razones de su secuestro. Su familia ha intentado desesperadamente conocer cualquier dato sobre su paradero, sin resultados. Una página web, www.freejamesfoley.org admite firmas online en una petición para liberar al periodista estadounidense.

El secuestro de James, unido a las muertes de dos periodistas en Siria en enero, pone de relieve los peligros a los que los informadores se enfrentan en las zonas de conflicto. Cada vez con más frecuencia, los secuestros se suceden como una forma de conseguir dinero rápido para las distintas facciones en combate u oportunistas sin escrúpulos.

Si bien al acudir a una zona de conflicto sabes a lo que te expones, la situación ha empeorado exponencialmente. De ser daños colaterales los periodistas han pasado a ser objetivos legítimos para todas las partes, como varios ejemplos han demostrado en Siria o Gaza. Una situación que lejos de mejorar, parece empeorar día a día.

¿Tienes miedo? Esto funciona así. Primero haces aquello que te infunde temor y es luego cuando te entra el valor.


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