Armed conflicts in DEFCON 3
Wars, armed conflicts and their effects on us. Where are the shots fired and how people try to continue their lifes despite it.
Military in DEFCON 3
Tanks, ships, planes, choppers, guns and soldiers. Everything related to the world armies. How they are today and how they will be tomorrow.
Politics and Social Issues in DEFCON 3
All American and worldwide politics, analysed. What's important, why it is important and how it affects us.
Wednesday, August 27, 2014
Soy periodista. Es lo que hago, es lo que soy. Eso va a cambiar.
Soy periodista. Es lo que hago, es lo que soy. Probablemente
lo que más te define es lo que haces. En mi caso, es algo que se ha relacionado
con varias cosas en la última década, todas ellas convergentes en el
periodismo. Eso va a cambiar.
Es difícil cambiar el rumbo. Sin embargo, a veces se siente
que se ha llegado a una pared y tienes que ir en otra dirección. Eso no sólo es
lo que siento ahora, pero también cómo me he sentido durante el último par de
años. Es la razón por la que me estoy embarcando en esta nueva carrera como
paramédico.
Parece ayer, pero este mes de agosto es el décimo
aniversario de la fecha que considero mi bautismo de fuego en el periodismo. En
2004, diez años atrás, todavía en mi segundo año en la universidad, estaba
harto de no conseguir respuestas de nadie para trabajar, ni siquiera como becario
-aparentemente era un requisito estar en los dos últimos años de tus estudios.
Así que dije: "A la mierda" e hice lo mismo que muchos periodistas
antes que yo habían hecho: hice las maletas, agarraré mi cámara y me decidí a pasar
mis vacaciones en algún lugar de interés periodístico: Palestina.
De ese viaje me traje mi primer artículo publicado, un
montón de fotos, una cámara rota (culpo a los guardias del Ben Gurion) y muchos
amigos, historias y contactos. Después vendrían Bosnia, Irak, Siria o Egipto. Y
entre medias, con el fin de pagar las facturas, tenía que trabajar en lo que
pudiera. Traté de mantenerlo relacionado con el mundillo, para no perder el
tren: comunicación corporativa, analista, blogger, consultorías de redes sociales,
inteligencia corporativa...
Pero la verdad es que el estilo de vida freelance nunca
despegó. Me culpo a mí mismo. Quizá es que yo no soy lo suficientemente bueno.
O podría ser otra cosa. Soy un desastre como agente comercial, tengo cero
habilidades de venta y aunque me gusta buscar y contar historias, todo el
proceso de venta a medios es agotador. Soy un inútil en eso. En un mercado
dominado por freelances, eso es malo.
No ayuda estar en una industria que paga unas tarifas apenas
suficientes para vivir por pieza realizada y donde algunas personas aún así esperan
que trabajes gratis. La publicidad que te hacen no paga las facturas. Sin un
salario digno, el periodismo muta del trabajo más bonito del mundo a la afición
más bonita del mundo.
Tampoco ayudó que probablemente nunca me recuperé del golpe
psicológico que fue tener que presenciar como un mero espectador, desde Nueva
Zelanda, la Primavera Árabe. El Oriente Medio ha sido mi especialidad desde
incluso antes de empezar y en su momento más definitorio estaba atrapado en el
otro lado del mundo. Fue un duro golpe, una píldora difícil de tragar. Sentado
en mi apartamento de Auckland, creo, perdí el tren por completo.
A pesar de ello, no desesperé. Me decidí a encontrar mi
lugar. Lo intenté entonces en Londres, que paga salarios decentes y ofrece trabajo.
Pero no funcionó. De alguna manera, algo faltaba. Los photocalls con famosos no
acababan de llenarme.
Me metí en el periodismo con la idea de contribuir a crear
un mundo mejor, al igual que muchos otros. Pero a diferencia de ellos, he mantenido
esa meta desde entonces. La realidad, sin embargo, es que yo no puedo hacer
mucho. Por cada mala historia de un cruce fronterizo que tengo, también tengo
historias de gente dándome las gracias por estar ahí, pensando que mi cámara o
mi bolígrafo despertarán mentes en Bruselas o Washington para detener un
genocidio o para ayudarles a combatir un enemigo invisible.
Eso es mentira. Realmente no podemos hacer una mierda.
Puede ser que consiga un artículo publicado explicando la
tragedia de los kurdos, o una imagen de un niño en los escombros en Gaza en la
primera página, pero incluso si es visto o leído u oído, va a ser olvidado tras
la última aparición de una Kardashian o el último gol de Ronaldo en Liga. La
mayoría lo leerá (si acaso) y seguirán con su vida. Y no tengo nada en contra
de eso. Es más, lo entiendo. Pero en los medios no se debería pensar así, y lo
hacen.
Y entonces es cuando la gente sigo o que conozco empieza a
caer. No era la primera vez que había sucedido. Pero de alguna manera esta vez,
y gracias al efecto de las redes sociales, impactan más cerca. Era diferente a leer
sobre las muertes de los periodistas del pasado. Esta gente me había dado
consejos, habíamos compartido una cerveza o habíamos corrido juntos escapando
del IDF.
La muerte la semana pasada de Jim es el último punto de dos
años de estar en un lugar muy incómodo, deseando el final feliz de un secuestro
de un colega o lamentando la muerte de otros. ¿Podría haber sido yo que en
lugar de Ricard o Jim o Azem si hubiera seguido en el camino por el que iba hasta
el 2011? Más de 270 periodistas han muerto en los últimos dos años.
Todo eso por nada. La gente en general no se preocupa por cosas
“aburridas” como la política y la muerte de otros en lugares lejanos. Aunque
muchas personas se me acercaron después de la muerte de Jim para expresar sus
condolencias, hay un amigo que después de preguntarme "¿Quién es ese Jim?"
y de explicarle todo, sólo me dijo: "Ah, vale… Qué cosas". Lo que es
peor, después de la muerte de Jim, he tenido que ver no sólo a algunos medios
de comunicación que trataron de convertirlo en un circo sino también a gente
que ve conspiraciones en todas partes insultando la memoria de alguien que
nunca conocieron por el bien de su causa estúpida.
Todo ello me hizo replantearme mis prioridades. Mucho ha
cambiado desde que empecé. Yo también he cambiado demasiado. Cuando caminaba
entre los escombros en Nablus y conocí a Yasser Arafat en Ramallah en 2004, yo
estaba soltero y disfrutando de esa vida. Ahora tengo una relación estable con
una mujer maravillosa con quien hablo constantemente acerca de nuestro futuro
juntos. Ahora pienso por dos. Teniendo en cuenta eso, ¿es justo que arriesgue
mi vida por una miseria de sueldo en un trabajo muy exigente que apenas mejora
la vida de las personas?
Probablemente podría seguir haciéndolo si pagara bien. O si
no fuera tan arriesgado. O si valiera la pena y realmente ayudara a la gente. Pero
el periodismo de hoy no hace nada de eso. Lo que es peor, creo que el
periodismo está muerto como lo conocíamos. Algunos privilegiados prevalecerán
mientras que la mayoría se verán obligados a buscar pastos más verdes en otros
puestos de trabajo. Y no me malinterpreten, hay una plétora de excelentes periodistas
y fotógrafos que sobrevivirán; pero yo no estoy en ese grupo. Aún así, podría
seguir intentándolo si mis circunstancias personales fueran diferentes. Pero
mis prioridades han cambiado ahora.
Es por todo eso que estoy empezando una nueva carrera y
tratando de convertirme en un paramédico. Mantiene el estrés, largas horas y el
riesgo de periodismo, incluso algo de la ingratitud y la impotencia frente a
determinadas situaciones. Pero te permite ayudar a la gente de forma directa y
tiene un efecto inmediato en su vida. También me permite volver a mi pareja todos
los días después del trabajo. Y tiene un futuro mejor mientras que la paga es decente.
Sin embargo, sé que nunca seré capaz de dejar el periodismo
completamente atrás. Es una gran parte de mí. Volveré a este blog y a la página
de Facebook de vez en cuando. Este es un paso atrás algo agridulce, que me ha
hecho el hombre que soy hoy en día y que me ha dado tanto, pero al mismo tiempo
que también me ha llevado a esta situación. Estimo y aprecio a los colegas que
he conocido que siguen haciendo un gran trabajo a pesar de todo y espero que
continúen con el trabajo que están haciendo. Van a encontrar una manera de
hacer que importe, estoy seguro de eso.
En cuanto a mí, sé que esta nueva vida como paramédico
probablemente será una mejor opción para mí teniendo en cuenta mi situación
actual y futura. Para desesperación de mi novia, no descarto a volver a una
zona de conflicto cuando me gradúe, en una labor humanitaria esta vez, más
cerca de las historias de aquellos escuché durante diez años y, esta vez sí, siendo
capaz de ayudarles de una manera directa.
Ha sido un gran viaje. Pero es hora de cambiar.
Monday, August 19, 2013
La gota que colma el vaso
El abogado de Mubarak ha afirmado que su defendido podría
estar libre en menos de 48 horas. Sería la última vuelta de tuerca, el paso
final de una vuelta al régimen anterior en Egipto de aquel golpe de estado que
no era un golpe.
Desde que los egipcios echaran a Hosni Mubarak de la presidencia
egipcia, aquella revolución no ha hecho más que diluirse. Tal y como ha pasado
en otros sitios –como en Siria- grupos tan distintos como los islamistas y los
liberales permanecieron unidos el tiempo suficiente como para llevar a cabo su
objetivo común. Eso no iba a durar mucho.
Una vez descabezado el antiguo régimen, cada uno ha mirado por sus
propios intereses. En la búsqueda de poder, tanto
unos como otros se han aliado con la única opción que les quedaba, que no
era otra que el antiguo régimen.
Primero fue Morsi, que descabezó al ejército empezando con Tantaui y
colocó a Sisi al frente. Sisi era un general más proclive al cambio e incluso
cercano a los Hermanos Musulmanes en temas de religión. Sin embargo, como le
pasó a Allende en Chile en el 73, el que Morsi consideraba un aliado ha sido
quien finalmente le ha traicionado.
Luego llegó el turno de los liberales. En su deseo de expulsar a
Mubarak del poder, en la segunda ronda de las pasadas elecciones se encontraron
con la disyuntiva de elegir entre el antiguo régimen o los Hermanos Musulmanes.
Hartos de éstos últimos, en julio se pusieron del lado del ejército para
expulsar a Morsi.
| The pic that put Facebook in flames |
Desde que el 3 de julio los militares llevaran a cabo el golpe
de estado, los liberales estaban a la cabeza defendiendo al ejército.
Creyeron que estaban de su lado. En cierto modo, era cierto: ambos bandos
querían derrocar a Morsi, pero la agenda del ejército iba más
allá. Mientras que los liberales querían elecciones, el ejército quería una
vuelta al antiguo régimen.
De ahí el regreso al culto a la personalidad con Sisi, el uso de
matones para reprimir manifestaciones o las amenazas veladas a la prensa internacional
y regional,
todo ello ligeramente reminiscente de la época de Mubarak. La puesta en
libertad del ex presidente egipcio sería la última pieza del puzle.
Mientras tanto, los Hermanos Musulmanes se han echado a la calle y la
violencia estaba
asegurada. Quieren guerra.
El ejército se ha enfrentado a los partidarios de Morsi y ya van más de 800
muertos en el momento de escribir estas líneas, y
aumentando. A eso hay que sumar la violencia que los islamistas han
ejercido sobre todo contra los cristianos egipcios, destruyendo iglesias y
negocios coptos.
El ejército no ha dudado en usar la resistencia –a veces armada- de los
partidarios de Morsi como propaganda
contra ellos. De momento les tacha de terroristas y no es descabellado pensar
que acabe usándolo para ilegalizar el partido.
¿Qué piensa el mundo sobre esto? Bueno, Egipto ya no
es lo que era a nivel local. No tiene la influencia de antaño entre los
países árabes. A nivel global, la UE ha protestado por la violencia de la
represión de las manifestaciones. Estados Unidos ha cancelado unas maniobras
militares conjuntas pero mantiene
la ayuda militar, lo que equivale a decir que ha cancelado el brunch pero
la cena sigue en pie.
Curiosamente el único otro país de la zona que recibe ingentes cantidades
de ayuda militar americana es también el único que ha apoyado a los militares
en su golpe de estado: Israel.
Al estado judío no le interesa un país democrático en el delta del Nilo, sino
un ejército fuerte que haga lo que está haciendo ahora, acabar con los
islamistas en el Sinaí y apretar las tuercas de Hamas en Gaza.
Lo cierto es que es difícil saber qué pasará -nadie lo sabe- y por tanto es difícil hacer valoraciones y análisis
Publicado por
Ehiztari
el
8/19/2013
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Middle East,
Politics
Tuesday, July 30, 2013
Dr. Obama & Mr. Hyde
Normalmente durante el segundo mandato de los presidentes
estadounidenses es donde se revelan las verdaderas ambiciones de éstos. Sin la
presión de tener que ganar la reelección al final de su mandato, tienen las
manos libres para hacer todas esas políticas impopulares que en su primera
ronda habrían resultado suicidas pero que son las que forjan un legado.
![]() |
| Picture: Obama's twitter |
En el caso de Obama, era difícil superar los primeros cuatro años con
Obamacare y el cierre del capítulo Bin Laden. Todo eso, sin embargo, se ha ido
por el retrete. El tema del legado se le ha puesto cuesta arriba con la
proliferación de casos que recuerdan a la Guerra Fría. La revelación de
secretos que involucran al gobierno estadounidense en pleno ha hecho mella en la
imagen estadounidense tanto fuera como –y esto es lo novedoso- dentro del país.
Todo esto ha convertido a Obama en una especie de Dr. Jekyll y Mr. Hyde.
Es destacable ver las distintas opiniones que tenía el Obama candidato
y el Obama presidente. Varios debates en la red ilustran cómo ambos Obamas
podrían tener perfectamente un debate con posiciones encontradas. Como ejemplo,
éste video. También hay otro que pone a Obama a debatir
con Biden.
Lo cierto es que el presidente estadounidense ha impulsado leyes para proteger
a los que filtran informaciones a la prensa. Pero al mismo tiempo, se ha
asegurado de que nadie pueda hacerlo sin
ser considerado un traidor con otras leyes. Para hacernos una idea, sería
como legalizar el uso de las manos al jugar a fútbol y mismo tiempo prohibir tocar
el balón. Y al tiempo que defiende a las filtraciones que trabajan en pos de
las libertades de los ciudadanos, elimina
de la memoria de su programa electoral las menciones a trabajar en esa línea.
El discurso contradictorio de Obama no es único del caso de
filtraciones. En la guerra mundial contra el terrorismo, por ejemplo, Obama ha
puesto fecha límite a la intervención militar en Afganistán y ha dado
por finalizado el conflicto para acto seguido continuarlo de otras maneras
durante 10 o 20 años más –que es como decir que nunca acabará.
Por no hablar de Guantánamo, que sigue ahí. O la política de uso de
drones, cuyas operaciones han aumentado exponencialmente desde que Obama está
en la Casa Blanca. Incluso se han hecho leyes ad-hoc para legalizar el asesinato
selectivo de estadounidenses que pertenezcan a “fuerzas relacionadas” con
Al-Qaeda, lo que en la práctica es un cheque en blanco. Cualquiera puede ser
relacionado con Al-Qaeda si se indaga lo suficiente.
Pero sin duda los casos de Manning y
Snowden son los que parecen haber colmado el vaso. Manning ha estado retenido e
incomunicado durante semanas, meses, sin saber su futuro. Hoy por fin se ha
sabido: será considerado un chivato, no un traidor. El culebrón todavía no ha
terminado. Aun hay otros 20 cargos por los que podría pasar 120 años en
prisión.
En el caso de Snowden es más sangrante. El periodista al que filtró la
información se enfrenta a voces que piden su
imputación y a una campaña
de desprestigio. Es toda una declaración de intenciones y un aviso a la
prensa en general. De forma efectiva coacciona a futuros periodistas que se
encuentren en sus manos con un chivatazo. Ya
saben a lo que se atienen. Snowden, por su parte, vive de momento en un
aeropuerto y probablemente jamás pueda llevar de nuevo una vida normal.
Pero los ciudadanos estadounidenses tampoco lo harán –ni en el resto
del mundo. Gigantes como Microsoft, Apple, Google y Facebook se han visto implicados
en un caso que atenta contra algo que los estadounidenses defienden a muerte:
la privacidad.
El apoyo
que Snowden tiene entre la ciudadanía americana es muchísimo mayor que el que
tiene Manning, básicamente porque esta vez son derechos de americanos los que
se han vulnerado. PRISM ha hecho mucho más daño a la administración Obama que
los supuestos peligros de los que se trataba de proteger.
Obama podrá ser recordado como el presidente que mató a Bin Laden. O el
que ganó un premio Nobel de la paz. Quizá como el que creó los mimbres de un
sistema de salud igualitario o el que rescató a la industria del automóvil.
Pero es puede que al final sea recordado como el tirano que espió, torturó y
mató con drones a otros americanos.
Publicado por
Ehiztari
el
7/30/2013
Wednesday, July 24, 2013
Un Irak ¿pacificado?
¿Quién dijo que Irak estaba pacificado? Esta semana, una fuga masiva de
la famosa cárcel de Abu Ghraib ha liberado más
de 500 presos, muchos de ellos de Al Qaeda en Irak. La palabra masiva se
queda corta para describir una operación que deja en pañales a otras
intentadas por Al Qaeda en Afganistán o Irak.
La confusión del gobierno iraquí ha sido máxima también. Sabían que
algo se les venía encima. Todos los años, durante el Ramadán, los ataques
terroristas se incrementan. En eso me recuerdan a la forma de actuar de ETA,
que solía ejecutar atentados en los fines de semana y periodos vacacionales.
Pero volviendo al tema, decía que el gobierno iraquí sospechaba que
algo se estaba preparando. No sabía bien qué pero por si acaso, habían preparado
un dispositivo policial especial para hacer frente a cualquier imprevisto.
De
poco les ha servido. Según las últimas informaciones disponibles, algunos
de los guardas de la propia prisión ayudaron a los presos a escapar. De hecho,
se habla de un “trabajo
interno” que ha dejado en libertad a muchos de los líderes de Al Qaeda en
Irak, incluyendo algunos que fueron arrestados por tropas estadounidenses.
Pero si sólo hubiera sido cosa de una fuga –masiva, pero una fuga a fin
de cuentas- la cosa no sería tan preocupante. Lo realmente grave es que la
cifra de muertos no deja de aumentar. Mucho para un país que se supone que es
estable.
| Photo: Channelstv.com |
Era mucho pedir que por una vez Irak gozara de un Ramadán tranquilo. En
lo que llevamos de julio, 450 personas han muerto en un país que sigue
acostumbrado a cifras altas de muertos a nivel diario. El sábado pasado, en un
solo día, 80 personas murieron en varios ataques en todo el país.
Para hacerse una idea,
en 2011 hubo 4147 muertos relacionados con la violencia terrorista en Irak. En
2012 la cifra subió a 4573. En lo que llevamos de 2013 (sin contar julio), el
número de muertos asciende a 3175. Si la progresión sigue, se podrían llegar a
los 5000 muertos en este año. Es más, desde 2003, no ha habido ni un solo mes
que haya tenido menos de 200 muertos por violencia. Desde 2011, la media es de
450 muertos al mes. Demasiados para un país pacificado.
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Ehiztari
el
7/24/2013
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Irak,
Middle East,
Terrorism
Sunday, July 14, 2013
Contrabandistas de Oriente Medio
Las fronteras de Oriente Medio y el Sáhara siempre han sido un campo de
cultivo excelente para el contrabando. Docenas de veces, al cruzar de un país a
otro, he visto cómo cigarrillos, alcohol o incluso papel higiénico era
transportado mezclado con el equipaje de los turistas y backpackers.
Los conflictos en la región han hecho esas fronteras aún más porosas.
Son muchos los que se están beneficiando de la falta de control en alguno de
los lados de la frontera para incrementar el contrabando de todo tipo de
bienes, objetos o incluso personas.
En el Sáhara, la creciente influencia de al-Qaeda (notable por usar el
narcotráfico para financiarse) ha multiplicado el contrabando en sitios como
Argelia o Mali. Gente que antes traficaba tabaco se ha visto atraída por el
dinero fácil y ahora transporta
cocaína. Llega desde Sudamérica a África a través de la ruta del paralelo
10 (Highway 10) y cruza el desierto
con destino a Europa.
Más al este, la historia es parecida. Según un reportaje
de AP para Al Jazeera, armas, ayuda humanitaria -incluyendo combustible- y
medicinas entran en Siria via Turquía. En la otra dirección van verduras,
harina, té, madera de casas destruidas hierro de misiles y cohete e incluso
animales vivos como vacas.
La siempre porosa frontera entre Líbano y Siria es más de lo mismo. En
el caso de los libaneses, el tradicional contrabando de tabaco ha dado paso a
un mucho más mortífero contrabando
de armas. La ONU, a través de su secretario general Ban Ki-moon, ya ha
expresado su preocupación por que este contrabando acabe con desestabilizar al
propio Líbano.
Una de las razones de las dudas americanas a apoyar a los rebeldes es
que sus armas puedan acabar en manos islamistas. También hay dudas sobre qué
puede pasar con las armas
químicas del régimen de Assad.
| Túnel en Gaza |
El asunto preocupa bastante a Israel, que teme que las armas huérfanas
de Assad acaben formando parte de un arsenal al servicio del mayor postor. Hace
unas semanas aviones israelíes bombardearon en suelo sirio un supuesto envío
de armas a Hezbollah desde el espacio aéreo libanés.
La contrapartida al beneficio de unos pocos por el contrabando es que
los precios de los bienes se han disparado para el resto, incluso los de
primera necesidad. Mientras la harina y
el combustible sirios cruzan la frontera para sacar beneficio en Turquía, las
panaderías de Alepo no pueden
fabricar pan.
Lo mismo pasa con otros alimentos como los tomates, que han visto
aumentar su precio más del doble desde que empezó la guerra. Asimismo, los
pastores tratan de deshacerse de sus rebaños por temor a que un bombardeo acabe
con ellos. Esto explica el contrabando de animales vivos, pero también los desorbitados
precios de la carne.
Pero si hay una región de Oriente Medio que lleve años perfeccionando
el contrabando ésa es la franja de Gaza. Los famosos túneles bajo la frontera
con Egipto han proporcionado vida a la población durante los años más duros.
Ahora, con el cambio de gobierno en Egipto, siguen usándose pero cada vez
menos.
No obstante, The Telegraph especulaba recientemente con la posibilidad
de la reactivación de una
ruta de contrabando de Irán a Gaza, pasando por Sudán, destinada sobre todo
a dotar con armas a Hamas.
No sería la primera vez que los iraníes lo intentan ni, de nuevo, la
primera vez que Israel invade espacio aéreo foráneo para evitarlo. Israel
ya atacó en varias ocasiones la capital sudanesa y convoyes en su
territorio que, según Tel Aviv, iban cargados de armas destinadas a Hezbollah
en Líbano o Hamás en Gaza.
Sin embargo, quizá el más sorprendente acto de contrabando de los
últimos meses haya sido otro. No tiene que ver con armas, comida
o medicinas, sino con un elemento mucho más primario de la naturaleza humana:
obtener descendencia.
Para los prisioneros palestinos en cárceles israelíes, tener hijos está
fuera de su alcance. Sin derecho a reuniones privadas conyugales, es imposible.
Por eso cada vez más recurren a un método ingenioso, el contrabando
de esperma.
Publicado por
Ehiztari
el
7/14/2013
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Economics,
Middle East,
Social Issues
Tuesday, July 09, 2013
Primavera árabe, verano islamista
Con la perspectiva que da el tiempo, muchos occidentales que en un
primer momento apoyaron las revoluciones árabes miran ahora con ojos
de temor el aparente fruto de esa primavera. Algunos respiraron con tranquilidad al escuchar noticias de un golpe de estado contra Mursi -pese a ser, de todos modos, un golpe de estado.
Todos los países involucrados, desde Marruecos a Siria, han visto aumentar
su base islamista. En Siria
milicias islamistas como al-Nusra
ganan influencia. En Marruecos y en Túnez dos partidos islámicos se hicieron
con el poder en las últimas elecciones. Hamas, por su parte, gobierna la franja
de Gaza desde hace años. En Egipto hasta el golpe hace dos semanas eran los Hermanos Musulmanes los que gobernaban.
Dado que no hay ninguna facción de entre las anteriores que haya
llegado a una esfera de influencia tras usar la violencia (salvo al-Nusra) es
difícil pensar que toda esa gente no estuviera allí desde antes. Simplemente no
eran escuchados. Sin embargo, el nuevo panorama les da mayor libertad de
actuación.
La mayor parte de los que se lanzaron a las calles de Rabat, Damasco o
Cairo eran liberales. Querían más democracia, mayor participación y más reparto
de la riqueza. Y pedían soluciones a problemas como el desempleo y ruptura con
el antiguo régimen.
Sin embargo, siguiendo un modelo muy familiar, lo que empezó siendo una
revuelta liberal se ha convertido en una de corte islamista. Del mismo modo que
los palestinos primero abrazaron Fatah para luego lanzarse a los brazos de
Hamas, el resto de ciudadanos de las revueltas árabes han recorrido el mismo
camino, sólo que acelerado.
Es un patrón conocido. Fatah, al igual que Mubarak, Gadafi, Assad o Ben
Ali, representaban al antiguo régimen. Para sus ciudadanos, la bandera del
cambio es la de los islamistas.
Esto no debería extrañar ni preocupar a occidente. Se trata de una
evolución natural y que no tiene
por qué mantenerse. En Egipto, los Hermanos Musulmanes estaban en el poder hasta hace poco, pero cada vez tenían más problemas para solucionar lo que a la gente de veras
le interesa. Y una vez despertada,
la sociedad egipcia -como las demás- no se ha quedado de brazos cruzados. De ahí el reciente golpe de estado al gobierno de Mursi.
Incluso aunque los islamistas se quedaran en el poder, un gobierno con marcado
carácter religioso no es tan extraño. A fin de cuentas, en Estados Unidos
acuñan sus monedas con la frase “Confiamos en Dios”, en Inglaterra el Gobierno
está supeditado a la cabeza de la Iglesia anglicana y en muchos otros países el
presidente del gobierno jura su cargo ante la Biblia.
Es más, también en los países occidentales hay alternancia de poder
entre partidos más liberales y seculares y otros más influenciados por la
religión. Pero mientras haya libertad para elegir y alternancia en el poder, no
debería ser ningún problema.
Otra cosa es la preferencia de cada uno. Los laicos y liberales
preferirían sin duda un gobierno a la francesa, sin ataduras religiosas.
Por el camino habrá avances en algunos asuntos, como una mayor apertura
democrática y un despertar de la sociedad; y otros que serán pasos
hacia atrás. Los casos de Gaza o Irán, donde triunfaron revoluciones
islámicas hace tiempo, muestran el camino, con sus luces y sus sombras.
De hecho, si sirve de algo para tranquilizar a los que se preocupan por
un futuro islamista, no hay mejor argumento que mirar a la gente que sigue
echándose a la calle. Son seculares.
La deriva actual de la sociedad árabe, tras la ola inicial de islamismo
-la opción más fácil y visible- es la del secularismo. Ésa va a ser la segunda
Primavera Árabe, la que Egipto una vez más, parece encabezar.
Publicado por
Ehiztari
el
7/09/2013
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Middle East,
Politics,
Social Issues
Sunday, July 07, 2013
La guerra privada
El mundo se despertaba a finales de abril con las horribles
imágenes de un avión civil de carga estrellándose en Afganistán. La enorme
bola de fuego daba una imagen de la tragedia.
El avión era un Jumbo, un Boeing 747-400 que sólo llevaba carga a
bordo. Ésta carga eran en su mayoría material militar, vehículos y otros suministros.
No parece que fuera víctima de ningún ataque y por ahora, la opción más
plausible es que se trata de un accidente.
Probablemente la carga se soltara de sus amarres durante el despegue,
fuera empujada hacia la cola y alteraría el centro de gravedad del avión. Es
sin duda la causa más probable.
Sin embargo este accidente trae a primera fila un problema que
normalmente se olvida: las guerras son cada vez más privadas y los estados
dependen cada vez más de mercenarios.
A meses escasos de que la OTAN deje Afganistán y con Iraq ya
abandonado, hoy en día hay más
personal no militar que militares americanos en estos dos países. Estados
Unidos se ha acostumbrado a luchar sus guerras a distancia -mediante aviones no
tripulados- y subcontratando a otros.
La mayoría de estos contratistas son personal no-combatiente. Son
ingenieros, médicos, capataces y toda clase de jefes de proyecto,
pertenecientes a empresas occidentales que han ganado concursos de
reconstrucción. También hay muchos que son mano de obra local.
Pero luego está la categoría de los mercenarios.
Éstos son los que se encargan de la seguridad de las bases o -como en el caso
del avión accidentado- del transporte de personal y material a los teatros
operacionales.
No es algo nuevo. España vivió en sus propias carnes lo que significa
contratar a terceros con el accidente del Yak. Pero la influencia de los
contratistas ha aumentado conforme aumentaban los conflictos en los que se ha
visto involucrado Estados Unidos.
Hoy en día podemos encontrarnos mercenarios en Iraq o Afganistán, pero
también combatiendo la piratería en Somalia, ayudando a los franceses en Mali,
asesorando a los rebeldes sirios o manejando la mayor base aérea de Kirguizistán.
Esto ha hecho que los ejércitos modernos, empezando por el
estadounidense, dependan en gran parte de los mercenarios. Sin ellos, las
operaciones de la OTAN en Afganistán cesarían de inmediato porque no hay ningún
país de la coalición, ni siquiera Estados Unidos, que sea capaz de, por
ejemplo, mantener la capacidad de carga que operan los distintos
subcontratistas.
Las tropas se quedarían sin municiones y sin combustible, pero también
tendrían que dejar de patrullar para ponerse a hacer labores como pelar patatas
o vigilar las bases. Trabajos que en otro tiempo eran asignados a los soldados
y hoy son hechos por mercenarios.
Eso se refleja en su factura. Entre 2008 y 2011, empresas como
Blackwater o DynCorp se embolsaron un total de 132 mil millones de dólares, un
presupuesto mayor que el de cualquier otra agencia americana en ese mismo
periodo. Y hay que tener en cuenta que ésa es sólo la factura de Estados Unidos
y además no incluye todos los contratistas. Personal como los de la seguridad
de embajadas no está incluido en ese número.
Al tema económico se le une también el problema moral que ocasionan los
mercenarios. Son varias las veces que se han visto envueltos en escándalos
en Iraq y Afganistán, algunos muy sonados.
Pero incluso tras escándalos como los de Blackwater, el ejército de mercenarios
no ha hecho sino aumentar. Se trata sin duda de un buen negocio para muchos.
¿Pero a qué precio para los estados?
Publicado por
Ehiztari
el
7/07/2013
Sunday, June 30, 2013
La superpotencia que viene (II)
Como decíamos la semana pasada, China tiene todos los ingredientes para
convertirse en una gran potencia. Ya lo es a nivel regional. Pero la duda
continúa sobre si podrá erigirse también como una superpotencia mundial.
La definición tradicional de superpotencia ha estado normalmente ligada
a un ejército poderoso. Y ahí a China le queda mucho camino por recorrer.
En los últimos años -y sobre todo desde 2011- China ha impulsado varios
proyectos militares de gran envergadura. Entre ellos están por ejemplo los
aviones que tiene en desarrollo, entre los que están el J20 y el J31.
Estos dos prototipos convierten a China en el único país,
junto con Estados Unidos, que posee dos modelos de aviones de quinta
generación. Rusia, tercer y único otro país en posesión de esta tecnología,
sólo tiene un modelo en desarrollo. El resto, ninguno.
Pero nada ejemplifica más una superpotencia que su capacidad de
proyección de fuerza. Ahí es donde entran en acción los submarinos y sobre
todo, el portaaviones
que la armada china (PLA) está desarrollando.
Ambas plataformas son la punta de lanza de cualquier ejército moderno.
Son las que permiten desplegarse con rapidez en cualquier lugar del mundo y es
de lo que hasta ahora carecía el ejército chino.
Aun le quedan muchos años de desarrollo por delante como para poder
siquiera acercarse al potencial estadounidense. Pero el mero hecho de sentar
las bases de un poder militar tiene a más de uno preocupado
en Washington.
Aunque tampoco es que China parezca que quiera seguir el modelo
militarista de Estados Unidos y Rusia. Seguramente sus fuerzas armadas aumentarán
sus salidas al exterior a medida que aumenta la influencia China. Pero
principalmente será para maniobras y para misiones humanitarias -algo que no pudieron
hacer durante el tsunami de 2004 pero que aprendieron a tiempo para el
desastre de Fukushima.
Esta estrategia encaja bien con el enfoque de poder suave (soft power
en inglés) que China ha ejercido
históricamente y ejerce hoy en día en África, Latinoamérica y Asia. Un
poder que se puso a prueba en Libia, cuando se vio obligada a evacuar
a la larga población de expatriados chinos que trabajaban allí extrayendo gas.
Su alta demanda de recursos y energía le ha hecho salir por el mundo a
encontrarlos. Mongolia, Australia, Venezuela o Uganda son algunos de los países
que se han beneficiado del soft power
chino con contratos comerciales.
El caso del país africano resulta especialmente llamativo.
En un país donde hasta hace nada la infraestructura era inexistente, hoy se
abren paso en medio de la jungla anchas autopistas de seis carriles. Incluso
los presentadores de Top Gear se sorprendieron al
verlas. Es el regalo chino a África a cambio de sus recursos.
Pero China se está atreviendo a jugar también en el terreno agresivo. Y
cuando hablamos de economía, las multinacionales serían los portaaviones y las
agencias de rating los submarinos.
El gigante asiático ha empezado a imponerse también en estos ámbitos.
Las compañías chinas llevan años introduciéndose en
el mercado occidental, ya sea mediante expansiones geográficas (como la
introducción de productos chinos en el mercado europeo) o adquisiciones (como
la de Volvo).
Por su parte, en mayo China creó su primera
agencia de rating junto con Rusia para contrarrestar a Moody’s y S&P,
estadounidenses y criticadas -también desde la Unión Europea- por ser sesgadas
y pro-americanas.
Sin embargo, si el gigante asiático quiere de veras convertirse en un
dominador global, aun tiene varias asignaturas pendientes que debe aprobar.
El principal problema que tiene China es el mismo que le ha permitido
crear tanto y tan rápido: es el país
de la copia. En los comienzos de su desarrollo, copiar les ha servido a los
chinos para empezar con ventaja. Sin embargo, se han acostumbrado a ello.
Un tema recurrente entre los expatriados en China es la falta de
imaginación de sus subordinados locales. Saben acatar órdenes y saben copiar,
pero son incapaces de crear.
Su iniciativa se reduce
con una generación
que ha crecido al abrigo de no tener que pensar nada, sólo hacer ingeniería
retroactiva o seguir las instrucciones de unos planos
robados de un servidor o comprados en condiciones
cuestionables. Algo que se ve agravado por la censura
en Internet.
Por supuesto hay gente que innova, pero los resultados son… dudosos,
siendo generosos. Los mejores productos chinos a día de hoy siguen estando
basados en otros proyectos. Cuando China sea quien tenga que ir en vanguardia,
se va a encontrar con un serio problema.
El resto del mundo además ahora se protege mejor contra las copias. Un
empleado de una empresa aeronáutica española me comentaba cómo en la segunda
visita de potenciales inversores chinos tuvieron que aislarles para que no
pudieran ver o copiar nada. Llegaron al extremo de bloquear las ventanas de la
oficina que daban a la planta de ensayos y desconectar los ordenadores que
prestaron a los chinos de la intranet de la empresa.
El problema del déficit energético, por otra parte, va a frenar su
industria. Pese a la gran
inversión prevista en centrales nucleares, para mantener el nivel actual de
crecimiento en la producción, China necesitaría aumentar en un 50% el consumo
de carbón. Algo que va a suponer dificultades tanto medioambientales como
económicas.
Asimismo, muchos chinos siguen pensando hoy en día que el mejor futuro
para sus hijos está
fuera. Sin mentalidad ganadora es difícil crear un país líder. A ello se le
une una población envejecida y que cada vez lo va a estar más.
Las políticas de un solo hijo han puesto
en peligro el relevo generacional chino.
Pese a todo ello, e incluso aunque sólo sea por peso demográfico, China
está llamada a tener un papel relevante en lo que queda de este siglo. Sus
élites lo saben y por eso están preparando el terreno a nivel militar. Por el
contrario, América sigue distanciándose
de su papel de policía mundial que le había caracterizado hasta ahora.
También está pasando a nivel político. China se está aventurando en
asuntos que antes no le importaban, como el conflicto
entre Israel y Palestina. Inmiscuirse en un asunto regional tan alejado de
su área de influencia es un claro signo del papel dominador que China está
llamada a ejercer y ejercerá. Lo quiera o no Estados Unidos.
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Ehiztari
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6/30/2013
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China,
Economics,
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Social Issues
Sunday, June 23, 2013
La superpotencia que viene (I)
El ocaso de Estados Unidos como superpotencia solitaria se vislumbra ya
en el horizonte. China llega apretando con fuerza. En algún momento entre 2015
y 2020 -según a quién acudamos- el gigante asiático se convertirá en la primera
economía mundial.
En un tiempo donde los soldados han dejado paso a los brokers de la bolsa y las invasiones territoriales
a las adquisiciones de empresas, eso significa poder y control.
Ha sido un camino relativamente corto para China. A nivel económico la
evolución ha sido exponencial. Allá por 2003, China era la sexta economía
mundial. En 2004 superó a Francia. En 2006 a Reino Unido. En el 2009 cayó
Alemania. Y en 2011 Japón cedió la medalla de plata.
A día de hoy, China lidera el ranking
de población. Pero también el de conexiones
a internet, consumo
energético por cabeza y parque
automovilístico. Estos factores -su enorme población y su mercado interno-
es lo que ha permitido al país crecer a un ritmo de media en torno al 10%
anual.
Este crecimiento ha ido de la mano del incremento del nivel de vida de
los chinos. De media, sus salarios han crecido un 10% anual
desde 2006.
Algo similar ha ocurrido con el desarrollo de la industria. En veinte
años ha visto pasar a un ritmo acelerado una revolución industrial que en
Europa y Estados Unidos duró más de 200 años. Hoy en día es la mayor fábrica de
todo tipo de artículos de alta tecnología.
A ello ha contribuido una masiva
migración del medio rural a las ciudades. 120 millones de chinos han dejado
atrás los campos para pasar a engrosar las plantillas de las fábricas en enormes ciudades
con la población de países enteros.
También ayuda el hecho de que China controle
la producción de metales de tierras raras, unos elementos imprescindibles para
todo tipo de dispositivos, desde teléfonos móviles a lavadoras.
Esta explosión económica y de desarrollo acelerada ha ocasionado
estampas peculiares. Tiene tintes extremos. Como buenos copiadores, los chinos
cogieron lo que quisieron del sistema capitalista -su economía- y lo que
quisieron del comunista -su organización administrativa- creando un cóctel
peculiar, único y a veces, salvaje.
La herencia comunista hace que la burocracia china sea temida,
especialmente por los expatriados que trabajan allí. Es una mezcla de reglas
comunistas mezcladas con tímidas aperturas liberales que resulta un laberinto
difícil de navegar. Por otra parte, esa misma burocracia hace que la economía
capitalista a veces tenga que moldearse alrededor de supuestos estúpidos o
salvajes.
Una clara muestra de ello son las “nail houses” (casas clavo). En los 60, el gobierno
comunista podía expropiar terrenos a su antojo pagando compensaciones muy
bajas. Con la introducción de leyes de propiedad privada en 2007, los
propietarios ganaron cierto poder de negociación.
Ello llevó a situaciones estúpidas. Por toda China hay ejemplos de
residentes que se negaron a vender sus casas y los constructores edificaron
desde centros
comerciales hasta carreteras
a su alrededor.
Una de las cosas que los chinos han aprendido a hacer extremadamente
bien es protestar. A veces sus voces se oyen, otras veces no.
En los últimos años el tema medioambiental ha sido un foco continuo de
protestas: el agotamiento
de los acuíferos, la polución
del aire o los “pueblos
cancerígenos” son sólo algunos ejemplos. Quizás no siempre había detrás una
motivación ecológica, sino económica, pero de un modo u otro han estado
presentes.
A ello se han unido las denuncias por corrupción, violaciones de los derechos
humanos y la lucha por los derechos civiles, un campo donde el artista Ai Weiwei ha sido
su máximo portavoz en los últimos años.
Los avances, sin embargo, tanto en medio ambiente como derechos humanos
han sido tímidos. Ambos son un daño colateral que el gobierno chino está
dispuesto a asumir si con ello consiguen progresar. No así en temas de
corrupción, donde China empieza a actuar con algo más que
palabras.
De puertas hacia adentro, China se ha preocupado de dejar claro a sus
ciudadanos que su importancia mundial se ha incrementado. Los mega-proyectos
arquitectónicos como el de la mayor
presa del mundo, el ferrocarril
a mayor altitud o uno de los puentes
más largos del mundo han puesto a China aun más si cabe en el mapa.
Pero no sólo de cemento se nutre el orgullo chino. Desde que en 2008
alojara los Juegos Olímpicos, China ha pasado a controlarlos
en la última edición de Londres. Asimismo, parte militar, parte civil, su programa
espacial autóctono es una hazaña de la que muy pocos países pueden
presumir.
Al aumento de prestigio se le ha unido el del nivel de vida. Los
mayores salarios han hecho de los chinos los turistas que más gastan
fuera de sus fronteras y, por tanto, los más deseados -aunque también sean los más problemáticos.
China tiene todos los ingredientes para convertirse en una gran
potencia. Ya lo es a nivel regional. Pero la duda continúa sobre si podrá
erigirse también como una superpotencia mundial.
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Ehiztari
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6/23/2013
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China,
Economics,
Global Warming,
Social Issues
Friday, June 21, 2013
Turquía y Brasil: las conexiones y las diferencias
Miles de kilómetros los separan. No comparten el idioma, la
cultura, la religión o un pasado colonial común. Pero a pesar de ello, Brasil y
Turquía están revolviéndose a la vez. Ambos movimientos ciudadanos toman
prestados inspiración y trasfondo de movimientos como el 15M y la Primavera
Árabe y han florecido y están cobrando impulso desde Río hasta Estambul. ¿Qué
los diferencia y que los une?
Diferencias
De dónde vienen y a
dónde van
Brasil y Turquía no han estado nunca en el centro de
atención global. Siempre han sido importantes potencias regionales, pero
carecían del apoyo de un actor mundial importante como la Unión Europea. Sin
embargo, en los últimos diez años ambos países han adquirido relevancia y poder
económico propio y ahora puede luchar de igual a igual con la UE (Turquía) o
incluso en un escenario global (Brasil).
Ahora bien, mientras que Brasil es mucho más independiente
para actuar, Turquía debe mirar con lupa sus acciones si quiere ingresar en la
UE. La violenta reacción contra las protestas no ha mejorado el prospecto de
adhesión para los turcos.
La chispa que
encendió la llama
En Brasil siempre ha sido sobre el dinero. Todo comenzó con
un alza de 10 centavos en los precios del transporte público. Pero la protesta
pronto creció para englobar a la frustración generalizada por toda una serie de
cuestiones económicas, desde los altos impuestos a los gastos derrochadores de
dos eventos deportivos (Mundial de Fútbol 2014 y los Juegos Olímpicos 2016).
Algo tiene que ir tremendamente mal para que los brasileños protesten por el
fútbol.
| Gas lacrimógeno; made in Brasil, usado en Turquía |
En Turquía siempre ha sido acerca de la defensa de la
laicidad. Puede que la chispa de los disturbios fuese la propuesta de arrancar
algunos árboles para reconstruir el área en un centro comercial -o una
mezquita. Pero en lo profundo de las demandas de los manifestantes está el
temor a una islamización del gobierno de Erdogan. Las recientes leyes aprobadas
con restricciones a la venta y la publicidad de alcohol y un intento de limitar
el acceso de las mujeres al aborto son raíces más profundas en las protestas
que las propias raíces de los árboles en Taksim.
Los dirigentes de los
países
El Primer Ministro turco Recep Tayyip Erdogan se ha
convertido en el blanco de las iras de los manifestantes. Le culpan a él y a su
partido culpan de sus políticas islamizantes. La respuesta de Erdogan ha sido
una represión más fuerte contra los manifestantes. Se ha convertido en una
lucha muy pública: Erdogan y su partido contra un gran número de otros grupos
que incluyen ecologistas, partidarios de los derechos LGBT o independentistas
kurdos, entre otros.
Por otra parte, Dilma Rousseff, una ex guerrillera de
izquierdas que fue encarcelada y torturada durante la dictadura de 1964 a 1985
en Brasil, elogió las protestas por plantear preguntas y contribuir al
fortalecimiento de la democracia en Brasil. A diferencia del líder turco,
Rousseff sigue siendo popular entre muchos de los manifestantes.
Epicentro vs
dispersión.
Turquía tiene una clara centralita de su descontento: plaza
Taksim. En Brasil, está un poco más distribuido. Sao Paulo y Río han llevado a
cabo manifestaciones multitudinarias que viajaron a través de la ciudad. En el
caso de Turquía, ha sido una lucha -literalmente hablando- por el control de la
plaza de Taksim en Estambul, el símbolo de la protesta y donde todo comenzó.
Similitudes
Las protestas
comenzaron fuera de la capital
Todas las revoluciones anteriores se formaron en las
capitales del país. Teherán, El Cairo, Atenas, Madrid... Tanto Brasil y Turquía
tienen capitales administrativas que no son la principal ciudad del país. Y
para ambos, no fue en las capitales, sino en aquellas otras principales
ciudades donde comenzó todo. Río de Janeiro y Sao Paulo en Brasil y Estambul en
Turquía han sido desde el principio las cabezas de playa para sus revoluciones.
Una creciente clase
media...
Las economías de rápido crecimiento en Brasil y Turquía han
creado una nueva clase media que antes era muy pequeña. Esta nueva clase media
está mejor educada, mejor informada y es más ambiciosa. El problema es que las esferas
altas de las sociedades turca y brasileña han ganado mucho más poder
adquisitivo que las clases medias, ampliando así la brecha. Esto es lo
contrario al caso de España y Grecia, donde nadie ha ganado poder adquisitivo (aquí
se trata de un caso donde unos -la clase media- han perdido más que otros -las
clases altas).
...pero también
creciente desigualdad
A pesar del crecimiento económico, el índice de Gini se ha hecho más grande para los dos. Esto demuestra
la creciente desigualdad a la que la población de Turquía y Brasil se
enfrentan. La brecha entre los que más tienen y los que menos tienen es cada
vez más amplia, y la escala se extiende tanto que el espacio para la clase
media está en peligro.
La represión policial
contra manifestantes
Ambos disturbios se han encontrado con duras medidas policiales
por igual. Porras, cañones de agua, balas de goma y gases -lacrimógenos y
espray de pimienta- han sido utilizados por los gobiernos para reprimir las
manifestaciones. En un episodio de retorcida ironía, los manifestantes turcos descubrieron
que los botes de gas lacrimógeno utilizados por la policía turca se
hicieron en Brasil.
Ambas fuerzas policiales han sido también fuertemente
criticadas por el uso excesivo de la fuerza. En Turquía, el sindicato de la
policía dijo que al menos seis policías habían cometido suicidio debido a la
tensión a la que estaban siendo sometidos. En Brasil, el video
de un policía que se niega a reprimir a los manifestantes y es despedido en el
acto por su superior se ha convertido en un hit de YouTube.
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Ehiztari
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6/21/2013
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Latin America,
Low intensity conflicts,
Middle East,
Social Issues
Sunday, June 16, 2013
Los viejos hábitos son difíciles de erradicar
Vivimos en un mundo radicalmente opuesto al de la Guerra Fría. De
hecho, es un periodo de tiempo que para todos ha quedado atrás. No más temor a
un holocausto nuclear. En las películas de Hollywood, los malos son ahora
terroristas árabes y no soldados comunistas.
También la era de la carrera armamentística se ha dejado atrás. No sólo
los arsenales nucleares están disminuyendo. Los ejércitos en general están
cambiando sus prioridades. Reino Unido ha dejado
de poner su énfasis en submarinos
nucleares. Rusia va por el mismo
camino con sus submarinos.
La guerra ha cambiado. Ya no se necesitan grandes ejércitos para luchar
con otras naciones, sino drones para atacar a distancia,
vehículos acorazados que resistan minas caseras y tácticas antiguerrilla con
ejércitos más
compactos.
Ni siquiera Estados Unidos quiere ser un policía del mundo como hasta
ahora ha hecho. Su intervención en Libia fue a la par que la francesa. En Malí
sólo aportó medios auxiliares. Y de Siria
no quiere ni oír hablar.
Claro que una cosa es querer abandonar viejos hábitos y otra bien
distinta hacerlo. Todavía quedan vestigios de la Guerra Fría que están bien
activos. El más interesante es el caso del espionaje.
Durante los 90, el avance de la tecnología hizo que las agencias de
espionaje decidieran gastar menos en información de fuentes humanas y más en
ojos digitales. Los satélites les daban toda la información que creían
necesitar. Sin embargo, el 11-S cambió el panorama y desde entonces los espías
están viviendo una segunda juventud.
El último episodio con la captura de un
espía americano de la CIA en Moscú ilustra que poco ha cambiado. Llevaba varias
pelucas,
una brújula, un bloqueador de interferencias (papel de aluminio) y como único
elemento del siglo XXI, un teléfono móvil.
| Anna Chapman |
No es el único caso de espionaje reciente. En Londres, la muerte del ex
agente del KGB Alexander
Litvinenko ha dado pie a algunos a pensar que sus antiguos jefes estaban
detrás del envenenamiento con polonio.
Mucho más sonada fue la captura de Anna Chapman y otros nueve
espías rusos en Estados Unidos. Chapman pasó inmediatamente a convertirse en
una celebridad.
Una faceta mucho menos reportada es la vuelta de los vuelos de
reconocimiento. Durante los 60, los 70 y los 80, aviones rusos y
estadounidenses rozaban o incluso llegaban a meterse en espacio aéreo
extranjero. Una especie de juego del gato y el ratón, cuya finalidad eran
comprobar si las defensas del otro estaban alerta o no.
Rusia ha vuelto a hacerlo varias veces desde 2012. Bombarderos de largo
alcance asoman esporádicamente por el ártico y prueban la paciencia de sus
vecinos. A ese respecto, Suecia ha suspendido el examen. No ha sido la primera
vez que aviones rusos han entrado en su espacio aéreo y los suecos no han
sabido responder a tiempo.
Esta estrategia probablemente forma parte de otra guerra solapada que
se empieza a gestar: la batalla por el Ártico. Pero esa es una historia para
otro día.
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Ehiztari
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6/16/2013
Sunday, June 09, 2013
El drama de los desplazados
El año pasado se batió un nuevo
record en cuanto a desplazados internos por la violencia. En total, 28,8
millones de personas han tenido que dejar sus hogares en todo el mundo
escapando de conflictos armados. Siria y Congo encabezan la lista.
La situación de los desplazados internos es aun peor que la de los
refugiados. Para empezar, su número dobla al de los refugiados. A unos y otros
les diferencia además el hecho de que los refugiados abandonan su país de
origen mientras que los desplazados se quedan en éste.
Sin embargo, esto hace que los desplazados tengan muchos más problemas
que los refugiados. Para empezar, su situación es más precaria. Si se trata de
una guerra civil, como por ejemplo en Siria, corren el peligro de verse
atrapados por el mismo horror del que huyen y volver a vivir el infierno de
tener que escapar de nuevo.
Además, los refugiados gozan de cierta protección internacional de la
que los desplazados carecen.
De los casi 29 millones
de desplazados internos, una quinta parte (6.5 millones) corresponden a nuevos
desplazados. El resto ya lo estaban desde antes de 2012.
Siria se lleva la peor parte en términos de nuevos desplazados. De un
total de más de 3 millones de desplazados, dos millones y medio de personas son
nuevos de 2012.
| Photo US Navy |
El dato da una nueva dimensión a las palabras de Antonio Guterres, Alto
Comisionado de la ONU para los refugiados, que ha descrito el conflicto sirio
como la mayor
catástrofe humanitaria desde el final de la Guerra Fría.
En cuanto a números totales, Colombia es el país con mayor número de
desplazados internos, seguido de la mencionada Siria y la República Democrática
del Congo.
De hecho, la región Sub-Sahariana, con más de 10 millones de
desplazados, es el área del mundo más castigada. Sólo en noviembre de 2012, más
de 140.000 personas abandonaron la ciudad congoleña de Goma tras el ataque
de los rebeldes del grupo M23.
No es de extrañar por tanto que África sea pionera tratando de
solucionar el problema de los desplazados. En diciembre del año pasado, 37 de
los 53 países que forman la Unión Africana firmaron -aunque no todos han
ratificado- la Convención
de Kampala.
El documento recoge varios derechos básicos de los desplazados internos
e insta a los gobiernos a trabajar para devolverlos a sus hogares o reunificar
familias divididas por conflictos entre otras cosas.
Aun queda mucho por hacer, no obstante, como demuestra el drama de los
desplazados y refugiados de Sudán
del sur. Tras sobrevivir al horror de la guerra, cuando han intentado
volver a sus casas se han encontrado viviendo en unas condiciones aun peores de
las que tenían en los campos de acogida.
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Ehiztari
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6/09/2013
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Social Issues,
UN
Sunday, June 02, 2013
La generación perdida
Los últimos datos
de Eurostat nos dejan con una cifra desoladora. Una
cuarta parte de los jóvenes europeos se encuentran en paro. La situación es
peor incluso en los países del sur de Europa donde el desempleo juvenil supera
el 50%.
Es por ello que el norte culpa al sur de
estar soportando injustamente su carga. Las poblaciones de Alemania,
Escandinavia y Reino Unido, países que hasta hace poco acogían e incluso demandaban
mano de obra extranjera, empiezan a ver a los europeos del sur como una
invasión y los actos xenófobos, aunque muy raros, han
aumentado.
En las últimas elecciones locales británicas, los partidos
conservadores -especialmente el euroescéptico UKIP, pero también los tories del Primer Ministro David
Cameron- han
hecho caja con el miedo al inmigrante europeo.
En septiembre,
el gobierno de Cameron va a implementar controles más exigentes para el acceso
a subsidios de desempleo y otras ayudas. De hecho, el control de la emigración
europea se ha convertido en tema
central de la política británica.
| Photo: Daily Telegraph |
Lo cierto es que la afluencia
de jóvenes del sur de Europa pone aun más presión en unos sistemas sociales ya
de por sí soportando una gran carga. Pero lo cierto es que el aumento de la
inmigración no va unido a un aumento del desempleo; se trata de un
mito.
Por el contrario, la que sí es una amenaza real para Europa es la
posibilidad de tener una generación
perdida. En todo el mundo hay cerca de 300
millones de jóvenes que ni estudian ni trabajan -los llamados NINIs. Muchos
de ellos tampoco aparecen siquiera en las estadísticas de desempleo porque son
parados de larga duración o nunca han trabajado.
Lo cierto es que es un fenómeno
global. Hasta ahora, el sureste asiático y Oriente Medio lideraban el
ranking de NINIs. De hecho, ésta fue una de las razones del estallido de la Primavera
Árabe. Pero Europa se acerca cada vez más a éstos niveles.
Grecia
encabeza la lista con un 64% de jóvenes desempleados, seguida de España con un 55%. En
países como Irlanda, más de 300.000
personas han emigrado en los últimos cuatro años, de los cuales un 40% eran
menores de 25 años. Para un país con una población de unos seis millones, eso
supone que una de cada cuatro familias tiene algún miembro emigrante.
Las causas de todo esto son complejas. Se ha hablado mucho de la falta de coordinación entre
lo que el mercado laboral demanda y lo que las universidades producen. También
de la brecha
digital.
Pero cabría preguntarse, como lo hace este
artículo, por qué si falta gente para llenar puestos de trabajo no han
subido los sueldos; algo que sería una consecuencia lógica de la ley de la
oferta y la demanda.
Otra posible causa, más probable, es la falta de previsión de los
gobiernos mediterráneos. En aquellos países donde la inversión en ciencia e I+D
es mayor y el gobierno otorga una mayor facilidad para emprender, como
Alemania, Austria o Reino Unido, el impacto del desempleo se ha notado pero no
es tan drástico como en España o Grecia.
Por su parte, los países del sur de Europa, no gozaban de ninguna red
de seguridad en caso de que la construcción o el turismo fallaran. Al caer esos
sectores, han arrastrado consigo a otros más cualificados.
Por eso en Berlín hoy hacen cola juntos un camarero de las islas
griegas, un albañil español y un ingeniero italiano. Una legislación, sistema
educativo y mentalidad que favorecían a los dos primeros ha hecho que el
tercero se vea obligado a emigrar también.
Publicado por
Ehiztari
el
6/02/2013
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¿Tienes miedo? Esto funciona así. Primero haces aquello que te infunde temor y es luego cuando te entra el valor.



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